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¡Es que no me lo habías preguntado antes!

23/05/2014

Informe EDUCO

¡Es que no me lo habías preguntado antes!

Lo que los niños y niñas dicen: la dimensión subjetiva del bienestar infantil

Cada vez más, los estudios sobre el bienestar de las personas rebasan la investigación de la dimensión material para indagar sobre expectativas, satisfacción vital y calidad de vida. Para explorar el bienestar subjetivo de las personas hay que preguntarles. También a los niños. Preguntar a los niños sobre sus percepciones, opiniones y distintos aspectos de sus vidas genera datos “provocadores e inesperados” y quiebran muchos de los estereotipos y creencias adultas sobre la infancia y la adolescencia.

Por ejemplo, frente a lo que responderían los padres respecto a lo que más le gusta a sus hijos, sólo el 7% de los niños españoles responde que “mirar la televisión”. El 79% prefiere estar con amigos, hacer deporte o jugar (según el Centro de Investigaciones Sociológicas). En otro estudio realizado por Unicef en 2012, ante una batería de 16 opciones, los 6000 niños españoles encuestados ponían en primera opción asegurarse de que todo el mundo tenga algo para comer y en último lugar tener un videoconsola propia. Otro de los tópicos que se desploman cuando se pregunta a los niños y adolescentes tiene que ver con la preocupación adulta sobre la pérdida de valores de las nuevas generaciones: las investigaciones nacionales e internacionales, por el contrario, corroboran que el valor más apreciado por los adolescentes entre 12 y 16 años de cara al futuro es la amabilidad. La realidad es que con el paso del tiempo no sólo cambian los valores esperados por parte de padres e hijos, sino también cambian las expectativas entre estos dos grupos (adultos y niños).

Por tanto, para investigar la dimensión subjetiva del bienestar infantil, sus percepciones, evaluaciones y aspiraciones, ya no se trata de preguntar a los progenitores, sino de investigar directamente preguntando a los niños.

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La evaluación de los indicadores de bienestar subjetivo debería ser una herramienta importante en la elaboración de las políticas de infancia, aunque conlleve asumir retos derivados de la confrontación intergeneracional: “Un ejemplo que ofreció este investigador refiere a un estudio en el que una ciudad inglesa y una ciudad holandesa habían preguntado a los niños cómo querían que fuera el nuevo parque de la ciudad. En los dos sitios los niños habían dicho que no querían toboganes ni columpios ni los juegos que suelen ponerse, sino montones de tierra y agua. Y nada más. Cada una de las ciudades lo puso en práctica y creó espacios de estas características. El problema llegó cuando poco después de inaugurar los parques, los padres y las madres se manifestaron en contra del gobierno local porque los niños volvían a casa embarrados“.

Por su parte, el Good Childhood Report de 2013, que recoge la única experiencia en el mundo donde se recolecta sistemáticamente información sobre el bienestar subjetivo infantil, concluía que para los niños las cuestiones más determinantes de su bienestar son la capacidad de elección, la autonomía, las relaciones familiares y los recursos materiales.  “En un momento histórico en el que una y otra vez, y por todos los medios, se exaltan los valores de la competencia en detrimento de los valores de la cooperación, y se exhorta y presiona diariamente a los más jóvenes a cuidar de sus propios intereses y satisfacciones, los niños, niñas y adolescentes (NNA) españoles, los nativos del siglo XXI, muestran claras e inesperadas preferencias hacia cuestiones de bienestar general. Si tuvieran poder para decidir preferirían, de forma mayoritaria, que todo el mundo tenga algo para comer, asegurarme que todo el mundo tenga un hogar, conseguir la paz en el mundo o hacer que todo el mundo tenga suficiente dinero”.

Captura

 

Por ahora, son anecdóticos los casos en que la evaluación del bienestar subjetivo infantil es tomada en consideración para el diseño e implementación de las políticas públicas. No obstante, además del aspecto normativo y moral (los niños tienen derecho a ser escuchados y consultados), los estudios concluyen que aquellos niños que son tomados en cuenta para adoptar decisiones en casa, la escuela o la ciudad, exhiben unos niveles de satisfacción con la vida notablemente mayores que el resto. Se trata de saber qué quieren los niños para ser felices y tomarlo en consideración e invertir en ello. Como demuestran los estudios recogidos en este excelente Informe de Educo los niños están bien informados sobre sus propias vidas y tienen sus propias opiniones, juicios y puntos de vista.

 

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