Skip to content

Eutanasia infantil de nuevo

06/10/2015

Complementariamente a la lectura del blog Pediatría social que podemos a continuación, se puede consultar este documento del que ya hicimos referencia aquí

El final de la vida en la infancia y la adolescencia.

Aspectos éticos y jurídicos en la atención sanitaria

 

etica_infancia_g

Eutanasia infantil de nuevo

Pediatría social

Los niños se mueren poco en el mundo occidental. La principal causa son los accidentes y con lo que tienen de súbito no plantean consideraciones sobre la dignidad del proceso de la muerte. Hay sin embargo una serie de circunstancias en las que la muerte viene precedida de actuaciones clínicas que debieran ir encaminadas a evitarla o aplazarla. Lamentablemente no siempre tienen éxito y el final se hace inevitable.

pediatr

Actualmente las situaciones más comunes suceden en el ámbito de la Neonatología, en recién nacidos prematuros de muy bajo peso que hayan padecido lesiones neurológicas irreversibles como la hemorragias periventriculares tipo IV, o bebés con grandes malformaciones, sobre todo las que afectan al Sistema nervioso Central, sin tratamiento eficaz. Menos frecuentes las enfermedades neoplásicas avanzadas y la fase final de enfermedades neurodegenerativas. A diferencia de la atención médica al adulto o al anciano, todos estos escenarios son infrecuentes, casi siempre limitados a centros hospitalarios de mayor nivel asistencial, por lo que la experiencia de muchos facultativos pediatras en estas materias es escasa por muy ocasional.

Ya hemos tratado este tema con anterioridad, reconociendo su dificultad

Para suerte de los pediatras, la gestión de la muerte infantil con todo su dramatismo, en los últimos 50 años, de cuando la mortalidad infantil en esta parte del mundo estaba en el 50/1000, ha pasado a ser una rareza. Y algo de ese éxito podemos atribuirnos los pediatras.

La propia infrecuencia hace que las situaciones terminales representen una carga social y emotiva algo más dramática. Para el personal sanitario la experiencia de la la muerte infantil y la carga de fracaso que comporta añade dificultades.

Sin embargo, todo ello no puede obviar una actuación profesional ética, compasiva y eficaz. Que la situación salga fuera de los limites asistenciales y trascienda a los medios de comunicación se debe a errores en la gestión clínica o a posturas confesionales radicales que comporten conflictos entre los diferentes actores: familia, profesionales, juristas y administración.

El lamentable caso que ha ocupado los medios esta semana de una menor en situación terminal en un hospital en Galicia es una muestra de esas situaciones indeseables. Más lamentable aún que sea el escastillamiento en una postura intransigente por parte de un jefe de Servicio y por motivos ideológicos. El concurso de los Comités de Ética Asistencial debe ser la mejor ayuda decisoria y su composición y eficacia debe ser objeto de constante atención en los centros hospitalarios. El recurso a la justicia ordinaria en caso de conflicto siempre es la menos deseable de las soluciones.

Desde aquí estimulamos a los lectores a desprenderse de prejuicios, estudiar la materia y reconocer que la limitación del esfuerzo terapéutico es una opción clínica adecuada a algunas situaciones y con un sólido respaldo científico y ético. Y que la ideología tiene muy poco lugar en las actuaciones clínicas.

X. Allué (Editor)

Anuncios
One Comment leave one →
  1. 15/03/2016 11:52 pm

    Buenas tardes, soy Gabriele Vestri, alumno del máster en derechos de la infancia de la Universidad Pablo de Olavide.
    La cuestión de la eutanasia es un tema que repercute en las conciencias de cada uno de nosotros y más, si cabe, si se trata de una enfermedad que afecta a niños y niñas. En este sentido me parece conveniente, aunque sea difícil, desprenderse del concepto de eutanasia relacionado por un lado con los adultos y por el otro con la infancia. Finalmente estamos hablando de personas que por una serie de circunstancias deben enfrentarse a una realidad que es el fin de su vida (como decía Ramón Sampedro: “ a mi bien más preciado”). Cuando la enfermedad es incurable y provoca sufrimiento físico y psíquico tenemos la obligación de hacer un juicio de ponderación y de prevalencia. ¿Debe dominar la idea de vivir hasta el último aliento sufriendo o puesto que la vida es un derecho individual, las personas debería poder disponer de ella como únicos titulares del derecho? En mi opinión la segunda es la respuesta correcta. A partir de este punto es necesario el derecho para que se regule el proceso de una muerte digna.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: