“Seguiremos”
Porque sus protagonistas lo merecen.
Por el ánimo, alegría e ilusión que transmiten.
Porque es y tendrá que seguir siendo posible….
¡SEGUIREMOS!
Y porque no debieran ser necesarios más motivos para compartir este vídeo con vosotros/as:
“Los niños y niñas de la planta de Oncología del Hospital Sant Joan de Déu, y los profesionales y voluntarios que les acompañan en el centro, cantan junto a Macaco la canción “Seguiremos”, un mensaje de esperanza para concienciar sobre la importancia de la investigación en la lucha contra el cáncer infantil”.
Os traemos hoy el excelente informe titulado “Nuevos escenarios de participación infantil en la sociedad del conocimiento” elaborado por José María Sánchez Bursón, Jurista que estudia Prospectivas, Derechos Humanos y Bienestar Ciudadano. Experto en Infancia y Sociedad del Conocimiento y Gobernanza sanitaria, a solicitud del Consejo de Salud de las Personas Menores de Edad.
Para su presentación seleccionamos algunos párrafos literales del mismo que no exculpan de su lectura completa y atenta. Las ilustraciones y vídeos que los acompañan son de nuestra cosecha en la red.
“Partimos de la convicción del papel central que los niños y niñas van a representar en las nuevas sociedades del conocimiento. Intuimos que la utopía social alterará la tradicional postración que ha venido soportando la población infantil en nuestra sociedad que va a progresar hacia un nuevo posicionamiento de la infancia como fuente de valor en el modelo social emergente”.
“Hoy sabemos que la construcción de la sociedad en red propicia la autonomía y engloba las nociones de pluralidad, integración, solidaridad y participación, de tal modo, que en los nuevos contextos sociales del conocimiento ninguna persona podrá quedar excluida de las nuevas dinámicas de la sociedad en red, y menos aún los niños que aportando un porcentaje muy elevado de la población humana representan la base del futuro de la humanidad. La nueva sociedad del conocimiento no puede desaprovechar el intenso caudal de conocimiento, creatividad e innovación que pueden aportan los niños para el desarrollo humano. No es previsible que las nuevas sociedades del futuro dilapiden el elevado valor energético de sus nuevas generaciones, y lo predecible es que sean nutritivos socialmente desde temprana edad”.
“La intensa disposición de la infancia hacia la creatividad y la innovación es otra razón que abunda en el protagonismo que se le reconocerá a las poblaciones infantiles. Los niños se hallan más proclives al ejercicio de la creatividad y al desarrollo de la innovación, sus pensamientos son más libres, audaces, optimistas e incorporan visiones imaginativas ajenas al mundo de los adultos. Nos consta que en las sociedades del conocimiento, los valores y prácticas de creatividad e innovación van a desempeñar un papel muy importante para dar respuesta a las nuevas necesidades de la humanidad, y es lógico, que los niños las personas más creativas e innovadoras no puedan seguir pasando desapercibidas en los procesos participativos y productivos”.
“También, la innata actitud a la apropiación de las nuevas tecnologías facilita la integración del mundo de la infancia en las nuevas sociedades del conocimiento. La capacidad para apropiarse de la multitud de tecnologías que emergerán en las sociedades futuras representa una ventaja competitiva de primer orden, en relación al resto de la población humana adulta que tendrá que superar una permanente alfabetización tecnológica”.
“La aprehensión tecnológica de los niños se desarrolla de modo natural, intuitivo y libre. La intensa emergencia tecnológica que caracterizará el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento exige mentes muy abiertas, intuitivas, flexibles y desapegadas de lo conocido, y en este contexto los niños cuentan con ventajas asociadas a su proceso de crecimiento y aprendizaje”.

“Incluso, se advierte que se invierte la pirámide tradicional del conocimiento, en la medida que los más jóvenes tendrán que alfabetizar a los mayores en el adiestramiento de las nuevas tecnologías y sus usos. Aunque constituya una paradoja, pero resulta que los que poseen menos conocimientos están en mejor predisposición de abrirse y obtener los nuevos conocimientos, frente aquéllos que dominan el conocimiento previo”.
“Cuanto más dominamos los conocimientos más ignorantes somos para acceder al nuevo conocimiento generado. Por ello decimos, que en los nuevos patrones de acceso al conocimiento y al desarrollo tecnológico la infancia va a desempeñar una función esencial, instruyendo a los adultos a integrar las tecnologías emergentes y los nuevos conocimientos. De esta forma, la tradicional dinámica del conocimiento que se desplaza de mayores a niños y jóvenes se invierte, de tal modo que éstos últimos cooperan en el aprendizaje de sus antecesores”.
“Además, los niños aportan una visión más higiénica, generosa y solidaria del mundo que sus antecesores, de común son más optimistas, abiertos y valientes que los adultos. En las experiencias en las que se les permite participan se muestran confiados, seguros, libres y desprendido de los determinantes sociales, lo que les permite aportar elementos innovadores que las nuevas sociedades deberán de privilegiar. También se ha detectado que los niños son las únicas personas que disfrutan de una capacidad integradora innata, de tal modo, que cuando proyectan un escenario futuro disponen de la bondad de contar con la pluralidad de las situaciones personales que se originan en los entornos humanos. Por ejemplo, cuando los niños participan en la planificación del urbanismo de sus ciudades ofrecen soluciones conciliadoras con los intereses de los adultos, las personas con discapacidad, los mayores, y en general, suelen atender las necesidades específicas de los diversos colectivos humanos, mientras que los adultos tan sólo advertimos nuestras propias necesidades”.

“Estas circunstancias están perfilando a un niño en red, que se informa y se comunica, y que vive, estudia, se relaciona y conecta a una red asociada a otros miles y millones de niños del mundo. Hoy surge una nueva infancia en red conectada a una sociedad plural, comunicada y regida por un desorden creativo que ampara todas las individualidades”.
“Las nuevas comunidades sociales se mueven bajo los principios de creatividad, libertad en la red, el aprendizaje compartido y solidario con el resto de los miembros de la comunidad, poniendo en común y de forma pública los descubrimientos obtenidos. Las nuevas redes sociales son un ejemplo de las prácticas de colectivización del saber y de intercambio de experiencia”.
“Este efecto de extensión de la Democracia 2.0 beneficia más que a nadie a los niños y adolescentes que se sienten cómodos en la apropiación de las nuevas tecnologías y se sienten líderes de los nuevos patrones sociales que se instauran a la luz de la emergencia tecnológica”.
“En el contexto de la participación en los asuntos públicos, los mecanismos indicados se repiten, los niños y adolescentes huyen de los espacios institucionales, y se reúnen en las zonas virtuales al amparo de unas relaciones basadas en la horizontalidad y libertad extrema”.
“Es difícil extraer a los niños y adolescentes de estos espacios libertarios para encasillarlos en el marco de una participación institucional esclerotizada e imposibilitada de dar respuestas a sus exigencias de libertad, flexibilidad y liquidez extrema, que les permita adaptarse a las innovaciones permanentes”.
“Esta tendencia al fomento del compartir y al desarrollo cooperativo ofrece un potencial enorme en el plano de la solidaridad humana y el hermanamiento entre las personas, elemento clave para el voluntarismo activo que caracteriza los movimientos espontáneo de los que forman parte los niños y adolescentes. Se observa un escenario favorable para el ejercicio de la solidaridad compartida y la asunción de responsabilidades y riesgos colectivos, que exigen una apertura de los poderes públicos a la directa intervención de la ciudadanía infantil y a la formulación de fórmulas deliberativas que permitan facilitar las contribuciones abiertas y a una nueva compartición del espacio público decisorio”.
“No cabe duda que son las escuelas los espacios naturales de la iniciación a la participación de los niños. La Sociedad del Conocimiento exige escuelas democráticas, participativas y abiertas al pensamiento crítico, en las cuales los niños ostenten una posición de responsabilidad en el ejercicio de sus derechos y dispongan de un margen de libertad para establecer las normas generales y el establecimiento del régimen de vida en el centro”.
“En las nuevas sociedades del conocimiento se necesita de personas que piensen de forma independiente, críticas y hasta cierto punto subversivas, que quiebren el pensamiento único, y estén buscando siempre “los tres pie al gato”, que expresen sus pensamientos e ideas con libertad a pesar de ir a contracorriente. La disidencia social es un valor reconocible en las nuevas sociedades, ya que evita el conformismo social y la uniformidad mental de las mayorías átonas”.

“Justamente, en el orden de las disidencias, los adolescentes representan el grupo humano más activo, defienden su visión de forma altiva y cuestionan el estado de la situación de forma permanente. Los adolescentes desarrollan una función de disidentes sociales naturales, sus opiniones contestatarias y sus ideas rompedoras ya forman parte de las estrategias de prospectivas de la mayor parte de las grandes empresas al planificar a largo plazo sus recursos y nuevos servicios y productos. Ellos están conformando las nuevas ideas y corrientes que se establecerán en un futuro próximo y ellos están acomodando con sus decisiones actuales los nuevos escenarios sociales.
En este contexto de visión de largo plazo, los niños disponen de una visión más lúcida y creativa que los adultos en la construcción de escenarios y tendencias de futuro. En general, se muestran más abiertos, optimistas, solidarios y generosos que los adultos, y fundan criterios y principios más respetuoso con visiones proactivas del desarrollo humano. Compartimos con Tonucci la asignación del rol profético de la infancia en la construcción del futuro colectivo”.

“Los niños son innovadores naturales, están por el cambio en sí mismo, necesitan adaptarse a una realidad cambiante y líquida que ellos no conforman, y además no están estructurados, son diversos y complejos y más libres que los adultos. Por otra parte, los niños constituyen un contrapoder, niegan la representatividad y el poder de los adultos que mandan y que ordenan la sociedad al margen de los intereses de las personas; y por último, además no necesitan preservar la seguridad de los adultos, se sienten libres de ser y estar sin sujeción a los intereses creados y a un pasado restrictivo”.
El derecho de los niños y las niñas a jugar
Análisis de la importancia del juego en las vidas de niños y niñas de todo el mundo
Stuart Lester y Wendy Russell
El artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño habla del derecho a jugar, al que muchos llaman el “derecho olvidado”. Del juego infantil trata extensamente este Cuaderno de Trabajo que presentamos aquí, una brillante monografía, editada por la Fundación Bernard van Leer que afirma con contundencia: “sólo una vez hayamos entendido la naturaleza del juego seremos capaces de entender cómo mejorar el destino de las sociedades humanas”
La tesis principal que se defiende es que el juego infantil pertenece a los niños. Mientras juegan, los niños crean su propia felicidad y un entorno de realización, placer y autoprotección. Jugar además resulta esencial para su salud y su bienestar. El juego, más que una actividad en sí, constituye la expresión externa de una disposición lúdica, con un valor intrínseco propio, autotélico: jugar es un fin en sí mismo, se juega sólo por el placer y la alegría de poder hacerlo. El juego es una experiencia placentera principalmente, aunque también fortalece los sistemas de respuesta al estrés y de regulación emocional, promueve los vínculos afectivos, la creatividad y el aprendizaje. Permite a los niños investigar su entorno, explorarlo, así como el desarrollo de flexibilidad física y emocional, en parte porque la falta de graves consecuencias posibilita experimentar con la pérdida del control.
El juego puede aparecer en cualquier lugar y en cualquier momento. Las conductas de juego son deliberadamente exageradas, invierten el orden establecido, son impredecibles, poniendo temporalmente en suspenso los límites del mundo real. La actividad lúdica conlleva, por tanto, la creación deliberada de incertidumbre y desequilibrio con el fin de recuperar el control y supone, por ello, un entrenamiento para lo inesperado. Es este “como si” de lo incierto el que facilita que los niños se adentren en sus entornos de forma muy flexible y adaptable pero, si bien el juego conlleva la generación de desequilibrios y reequilibrios, novedad, placer, excitación, al mismo tiempo instaura estabilidad, seguridad y rituales en un “campo relajado” generado por la propia actividad lúdica, un experimentar emociones sin las consecuencias que tendrían en el mundo real. Representa, en todo caso, una postura de transformación, no de conformismo.
Es así que jugar ayuda a la regulación de los procesos emocionales ligados a los acontecimientos inesperados que se presentan durante el juego y al fortalecimiento de la capacidad para sobrellevar la incertidumbre.
Algunos de los beneficios del juego son claros:
- Conlleva ejercicio físico, desarrollo de resistencia, aumento del control e integración psicomotriz.
- Facilita investigar el entorno.
- Promueve establecer papeles sociales y alianzas que ayudan a la superviviencia.
- Mejora el bienestar psicológico y fisiológico y la resiliencia.
Al contrario, tal como revelan distintas investigaciones, la ausencia persistente de la posibilidad de juego puede alterar los sistemas de regulación de las emociones y, por ello, reducir las competencias cognitiva, social y física del niño. Incrementa el miedo y la agresividad
Sin embargo, el juego no ocurre en el vacío social, sino que transcurre en el tejido físico, social y cultural de la vida diaria. El juego infantil representa pues una forma primaria de participación de los niños en los entornos. La responsabilidad de los adultos es la de sustentar el juego de los niños creando las condiciones idóneas para que la disposición lúdica se despliegue, para que pueda surgir el juego. Pero en el mundo actual los entornos y las dinámicas socioculturales han sufrido grandes transformaciones: se ha producido una creciente institucionalización del tiempo y el espacio de los niños y un aumento general de la supervisión adulta y de la aversión al riesgo. Las ciudades se han configurado a favor de los adultos y sus coches, los entornos institucionales se diseñan al margen de las opiniones infantiles. Los adultos, en gran medida, han colonizado o destruido los espacios lúdicos, reduciendo drásticamente el acceso independiente de los niños a los entornos públicos. Las políticas y las organizaciones deben proteger los espacios infantiles de la usurpación por parte de los adultos.
Por el contrario, en esa función adulta de sustentar el juego infantil sin inmiscuirse en él, la primera consideración revela la importancia de la calidad de los entornos: lugares de miedo y violencia, inaccesibles, con poco atractivo o misterio, tóxicos u opresivos son contrarios al disfrute lúdico de los niños.
La primera consideración sobre la participación lúdica de los niños es la posibilidad de moverse libremente por el vecindario y por los espacios públicos. Por tanto, los territorios lúdicos han de tener varias características: accesibilidad, seguridad, flexibilidad y oportunidades de interacción con otros niños. Los niños necesitan para jugar lugares abiertos informales y “sin reclamar”, que les permitan territorializar el espacio temporalmente, crear sus propios espacios secretos, inventar y refugiarse en pequeños mundos.
Este Cuaderno de Trabajo destaca la fuerte interconexión del juego con todos los artículos de la Convención de Derechos del Niño. De algún modo, el derecho a jugar significa mejor que nada el derecho a ser niño. El juego pertenece a los niños, pero los entornos, los espacios públicos, las instituciones han de ser sensibles a él y favorecer configuraciones de espacio y tiempo que sustenten la disposición lúdica de la infancia.
Desde que España ratificó la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (en adelante CDN) el 6 de diciembre de 1990, han sido muchos los avances que se han producido en nuestro país en materia de promoción, protección y defensa de los derechos de la infancia y la adolescencia. Con este fin se elaboró el I Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia (2006-2009), prorrogado a 2010, que surge como respuesta a una recomendación del Comité de los Derechos del Niño de 2002 en la que se subrayaba la “necesidad de formular una estrategia global para la infancia sobre la base de los principios y disposiciones de la CDN”.
Este II Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia (2013-2016) (en adelante II PENIA), constituye un marco de cooperación de todas las Administraciones Públicas, tanto la Administración General del Estado, como de la Autonómica y la Local, además de otros agentes sociales implicados en los derechos de la infancia, tales como la Plataforma de Organizaciones de Infancia (POI). Su aprobación supone una apuesta estratégica y de legislatura de situar a la infancia como prioridad de la agenda política.
En este II PENIA, se definen de forma consensuada las grandes líneas estratégicas de desarrollo de las políticas de infancia con el objetivo final, de dar un efectivo cumplimiento a la CDN teniendo en cuenta los derechos, pero también los deberes y responsabilidades de los menores de edad. Si el niño se consideró en un tiempo que no era sujeto de derechos, y posteriormente, sólo se subrayó su carácter de titular derechos, hoy debe resaltarse que, de acuerdo con su edad y con su desarrollo evolutivo, es también y progresivamente “sujeto de responsabilidades” en los diversos ámbitos en los que vive, fundamentalmente en la familia, la escuela, o el barrio.
Este II PENIA está dirigido a los menores de 18 años, de acuerdo con lo previsto en el artículo 12 de la Constitución Española y el artículo 1 de la CDN. Concretamente, según el citado artículo de la CDN, “se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”.
El proceso de elaboración del II PENIA ha sido participativo; en él han colaborado las administraciones públicas autonómicas, locales y del Estado, y las principales ONGs de infancia a través de múltiples reuniones bilaterales así como en órganos participativos y consultivos tales como la Comisión de Directores Generales de Infancia de las Comunidades Autónomas, la Conferencia Sectorial de Asuntos Sociales y el Observatorio de Infancia en el que participan todas las administraciones públicas competentes y el movimiento asociativo. Dicho Observatorio lo informó favorablemente el 30 de noviembre de 2012 habiendo sido aprobado por acuerdo del Consejo de Ministros el 5 de abril de 2013.
II Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia (2013-2016)
II Ágora de Expertos. Generando una ciudadanía participativa desde la infancia. El papel de las ONG y el voluntariado.
Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-A).
Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES).
El año 2013 ha sido declarado Año Europeo de la Ciudadanía. En este marco, el pasado 11 de abril tuvo lugar en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) el evento denominado II Ágora de Expertos bajo el título “Generando una ciudadanía participativa desde la infancia. El papel de las ONG y el voluntariado”. Esta jornada de capacitación, enfocada a la participación y el voluntariado con la infancia y la familias, estuvo organizada por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-A) en colaboración con la Universidad Pablo de Olavide, la Obra Social ‘La Caixa’ y la Asociación de Emisoras Municipales y Ciudadanas de Andalucía de Radio y Televisión.
El marco intelectual de partida es el reconocimiento de que la ciudadanía se hace efectiva mediante la participación ciudadana, que, a su vez, es una de las herramientas que impulsa la igualdad de oportunidades y que establece las bases de la inclusión social en un modelo de bienestar por y para la ciudadanía. Y más específicamente, este II Ágora de expertos abordaba la importancia de la participación de los niños, niñas y adolescente bajo el paradigma de derechos de la infancia.
Tal y como se establece en la Convención de los Derechos del Niño sobre participación infantil, ésta es uno de los retos más complejos en la implementación de políticas de infancia en las sociedades avanzadas. Los niños y niñas están dotados de reconocimiento legislativo internacional al ser sujetos de derecho al igual que la ciudadanía adulta. Son ciudadanos/as con sus propios derechos y como tal deben ser escuchados y tenidos en cuenta como personas activas socialmente. Escuchar las opiniones de los niños no sólo es un derecho que les asiste, sino que además constituye un activo de bienestar, progreso y ética para el conjunto social.
La Jorn
ada se celebró a escasas horas de la publicación del Informe de UNICEF “Bienestar infantil en los países ricos. Un panorama comparativo”.
Este estudio exhibe la fuerte vulnerabilidad de los niños en un contexto de grave crisis estructural, económica, cultural y de gobernanza y los fuertes retos de las políticas para evitar la erosión medular que se está produciendo en las condiciones de vida de la infancia. Los niños, en España, son el grupo de población más pobre, más invisibilizado y menos escuchado a la hora de tomar decisiones.
En este II Ágora participaron voluntarios/as que trabajan con la infancia, la adolescencia y las familias, así como investigadores en la materia, profesionales del ámbito de la niñez, personas que integran el Tercer Sector de acción social, especialistas de la comunidad universitaria y de las administraciones públicas. Con más profundidad se abordaron cuatro temas: la educación como medio para prevenir y luchar contra la exclusión social; la labor del voluntariado para generar una ciudadanía activa desde la infancia a través de la participación de los niños; la igualdad de oportunidades en programas destinados a la niñez y el Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia 2013-2016, aprobado por el Gobierno el pasado 5 de abril.
Precediendo al trabajo por comisiones se proyectó el vídeo “La participación vista por los niños”:
Además tuvo lugar un programa radiofónico en directo coordinado por la Asociación de Emisoras Municipales y Ciudadanas de Andalucía de Radio y Televisión. En este Programa Especial Infancia participativa, denominado ‘La participación infantil es un canal que posibilita la inclusión social de los menores’, intervinieron Maribel Martínez, integrante de Unicef Andalucía, Ángel Hernández, de la Plataforma de Infancia y Carlos Chana, de la Cruz Roja Española.
Queremos, desde este blog, felicitar a los organizadores del Encuentro, porque Red Dédalo se enmarca en el mismo espíritu: el futuro ha de traer un elevado reconocimiento social de los niños y de su prominencia como actores sociales y contribuyentes al caudal colectivo.
Red Lactancia Andalucía (RedLAn)
¿Qué es Red Lactancia Andalucía (RedLAn)?
Es una estrategia enmarcada en el Proyecto de Humanización de la Atención Perinatal con el objetivo de mejorar la protección, promoción, difusión y apoyo a la lactancia materna en Andalucía.
Este espacio se concibe como un punto de encuentro entre centros, servicios, profesionales sanitarios y la ciudadanía con la finalidad de compartir y difundir experiencias e iniciativas en torno a la lactancia.
Sus apartados intentan aportar información actualizada sobre formación, desarrollo de buenas prácticas, bancos de leche, bibliografía, materiales de promoción, noticias, eventos y enlaces.
Un aspecto fundamental de la red es la expansión de la iniciativa IHAN-UNICEF, “Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia”, y el apoyo a la acreditación de centros hospitalarios y de salud en la misma.
Se considera, así mismo, eje fundamental de la RedLAn la cooperación con las asociaciones y grupos de apoyo a la lactancia en Andalucía estableciéndose como un punto de encuentro entre aquellas y con el sistema sanitario.
Todos los apartados de esta web están disponibles al público en general:
http://www.perinatalandalucia.es/redlactanciaandalucia
Puede participar en los foros y recibir información actualizada realizando un sencillo proceso de registro:
http://www.perinatalandalucia.es/login/signup.php
Salud y participación adolescente. Palabras y juegos. UNICEF.
Adolescencia y participación constituyen la base conceptual de todos los materiales producidos en el marco del proyecto Herramientas para la participación adolescente (guías y videos), más allá de la especificidad temática que cada una de las guías y películas contempla.
Para abordar con mayor eficacia otras temáticas que tienen que ver con el mundo adolescente, se vuelven indispensables, y puntos de partida, las siguientes nociones: la perspectiva constructiva del concepto de adolescencia, la descripción y las implicaciones del derecho a la participación, la significación del tratado internacional que consagra los derechos humanos de la infancia y la adolescencia —la Convención sobre los Derechos del Niño—, la relación entre adultos y adolescentes y la fundamentación teórica de la metodología lúdico-reflexiva.
El inicio de la adolescencia está marcado por cambios anatómicos y fisiológicos que implican el desarrollo de la capacidad reproductiva. Estos cambios favorecen una toma de conciencia sobre el propio cuerpo y, a través de él, una conciencia de los demás. Si en la infancia el reconocimiento del medio ocurre fundamentalmente a través del juego y de la familia, en la adolescencia ese reconocimiento se extiende a las relaciones interpersonales y ocurre a través del movimiento y la conquista de nuevos espacios de la actividad física y de la sexualidad.
Los riesgos suelen atribuirse a los adolescentes como factores a los que están comúnmente expuestos y que constituyen agresiones contra su cuerpo, es decir, contra su integridad. Se habla generalmente de la violencia, del abuso de alcohol, tabaco o drogas ilegales, de una inadecuada alimentación, del embarazo prematuro, entre otros.
Para superar estos denominados comportamientos de riesgo —con consecuencias para los adolescentes poco palpables a corto término— se impone, como medida preventiva, un proceso de promoción de hábitos saludables que los incluya como actores.
Por supuesto, no todos los adolescentes son iguales ni se hallan en las mismas situaciones de vida. Abordar la salud implica enfrentarse a un amplio espectro de temas. Sin embargo, en este caso, a través de la participación y de las dinámicas lúdicas se pretende explorar en los intereses de cada grupo provocando, incorporando metodologías que más allá del tema propuesto pueden disparar otros que sean relevantes para ellos. Un aspecto importante es la sexualidad, y sabido es que ese terreno está lleno de interrogantes y tabúes no fácilmente compartibles con los demás.
La identificación de los deseos y necesidades de los adolescentes es una pista ineludible a la hora de pensar en estrategias para impulsar y difundir conductas de cuidado y prevención apropiadas para esta etapa de la vida y para su desarrollo como personas. A la par, y tal como reconoce la Convención sobre los Derechos del Niño, los adolescentes tienen la capacidad de procesar información por sí mismos y deben gozar de cierta autonomía para tomar sus propias decisiones en un entorno de formación y protección, en sintonía con el ejercicio del resto de sus derechos. Cuidar la salud de cada uno depende también de cuánto uno sabe cómo hacerlo.






